
Los acúfenos tienden a ser muy traicioneros ya que se alimentan de nuestra atención. Cuanto más nos esforzamos en no escucharlos, más presentes nos parecen estar. Es un ejemplo práctico del dilema filosófico de “no pienses en un elefante rosa”. Esta fijación involuntaria activa el sistema límbico, nuestra parte más emocional de nuestro cerebro, disparando la ansiedad y creando un círculo vicioso del cual parece imposible salir.
Para lograr romper esta dinámica, la sonoterapia tradicional, por ejemplo, el ruido blanco de fondo, a veces se queda corta. Es por ello que es necesario contar con una herramienta que ayude a reentrenar nuestro cerebro para cambiar el foco de atención. En esta entrada exploramos la técnica del Mindfulness Sonoro.
¿Qué es el Mindfulness Sonoro?
A diferencia de la meditación tradicional, donde en muchos casos es necesario requerir de silencio, algo aterrador para aquellos que sufren de acúfenos, el Mindfulness Sonoro utiliza un paisaje auditivo rico y detallado como cebo. El objetivo no es dejar la mente en blanco, sino llenarla de imágenes y sonidos ambientales que no dejen capacidad al cerebro de procesar los zumbidos. Sumergiéndonos activamente en los detalles de un sonido externo, el cerebro relega ese sonido interno, el Tinnitus, a un segundo plano.
Ponlo a prueba. El bosque sonoro
Para este ejercicio, lo primero de todo es buscar unos buenos auriculares con cancelación de ruido o un cojín con altavoces, y pon una pista de audio de calidad de un día lluvioso en un bosque.
1. Ponte cómodo en la cama y cierra los ojos. El volumen de la pista tiene que estar por debajo de tu zumbido.

2. Respira fondo y visualiza que la lluvia no entra por el oído, sino que cae por la piel. Debes sentir el frescor del agua en tu cuerpo.

3. Durante cinco minutos analiza todo lo que está sucediendo. Activa tu oído mental. Busca los matices del ruido del agua, por ejemplo, como suena cuando baja por la corteza de un árbol, cuando cae contra las hojas o el sonido grave de una tormenta lejana.

4. Por otros cinco minutos es momento de imaginarse la escena, pintarla en tu cabeza. De qué color son las hojas caídas en la tierra, si hay neblina en el bosque, sientes el olor a hierba mojada… Cuantos más sentidos le metas, menos atención les pondrá el cerebro a los acúfenos ya que estará ocupado en los demás estímulos.

La clave del éxito del Mindfulness Sonoro
La clave del éxito del Mindfulness Sonoro es que el cerebro no es capaz de procesar dos cosas intensas en el mismo momento de manera consciente. Cuando lo obligas a dibujar el bosque a partir del sonido, logras ocupar la parte del cerebro dedicada a la escucha, el córtex auditivo, con un trabajo creativo. Si lo practicas lo suficiente, dejarás de luchar contra el silencio y encontrarás un remanso de paz y de calma que hasta ahora no estás disfrutando.



