Tres ejercicios de relajación mandibular para bajar la tensión del oído


¿Sabías que mover el cuello o apretar la mandíbula puede cambiar el volumen o el tono de tu zumbido? Si la respuesta es sí, es muy probable que tengas lo que se conoce como Tinnitus Somático.

Este tipo de acúfeno no está causado solo por un daño en el oído, sino por la tensión muscular en las cervicales, la mandíbula (ATM) y la cabeza. La buena noticia es que, al ser un problema muscular, podemos aliviarlo con ejercicios físicos, sin necesidad de enmascaramiento sonoro.

La conexión Mandíbula-Oído


La articulación temporomandibular (ATM) está situada justo delante del canal auditivo. Además, comparte conexiones nerviosas con el núcleo auditivo dorsal del cerebro. Cuando apretamos los dientes por estrés (bruxismo) o tenemos el cuello rígido por mirar el móvil, esa tensión excita las neuronas auditivas, disparando el pitido.

Aquí tienes tres micro-ejercicios para «desactivar» esa tensión antes de dormir.

1. El estiramiento del «León Mudo»

  • Abre la boca todo lo que puedas, como si fueras a bostezar exageradamente, pero sin emitir sonido.
  • Mantén la apertura máxima durante 5 segundos y cierra lentamente.
  • Repite 5 veces. Esto estira los músculos maseteros (las mejillas), que suelen estar contracturados en personas con estrés.

2. Masaje del Esternocleidomastoideo (ECM)

Este músculo del cuello es un gatillo habitual del Tinnitus.

  • Gira la cabeza ligeramente a la izquierda.
  • Localiza el músculo grueso que baja desde detrás de tu oreja derecha hasta la clavícula.
  • Pellízcalo suavemente con el índice y el pulgar, masajeando de arriba a abajo durante un minuto. Repite en el otro lado.

3. La relajación de la lengua

Muchos de nosotros empujamos la lengua contra el paladar o los dientes sin darnos cuenta.

  • Coloca la punta de la lengua suavemente detrás de los dientes superiores delanteros, sin empujar.
  • Deja que la mandíbula inferior «caiga» y se relaje, separando ligeramente los dientes.
  • Mantén esta posición mientras escuchas tu terapia sonora nocturna. Una lengua relajada fuerza a la mandíbula a relajarse.

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